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Caída, Huracanes, Incertidumbre, Cambios, Esperanza…

Este post es el más difícil que he escrito, y por eso me ha tomado casi una semana escribirlo. En Facebook he comentado que el cuento largo lo compartiría, y aquí llegó el momento. El cuento largo corto: después de la caída de Yadira, y 2 huracanes, me he mudado hasta nuevo aviso a Los Angeles, dividiendo nuestra estadía entre el apartamento de mi cuñada y la casa de mi hermano. Cómo sucedió todo esto, pues la historia será larga, así que espero tengas paciencia y lo puedas leer completo.

El 3 de septiembre, día de mi pasado post, fue el comienzo de muchas experiencias fuertes que nos ha tocado a la familia. Luego de haber publicado ese post, nos fuimos la familia con unas amistades a correr caballo. Todo estuvo bien al prinicipio, hasta el momento en que Yadira se cayó de su caballo. La experiencia allí fue terrible y no voy a entrar en detalles aquí, pero el resultado fue el siguiente:

Fractura de pelvis: en el isquio y en el pubis. En el hospital que fuimos de emergencia no podían tratarla, pero nos dijeron que podía requerir cirugía o permanecer en cama por 6 meses. A nosotros se nos cayó el mundo: Yadira es psicóloga clínica, con su oficina. Si no trabaja, no factura, no hay ingresos. Seis meses sin trabajar significa irnos a la quiebra pues lo que yo genero no es suficiente para mantenernos ni pagar la escuela. Tuvimos la suerte que en el hospital donde nos trasladaron las noticias fueron mejores: no hacía falta cirugía, y no hacía falta estar encamada. Era reposo, descanso y poner fuerza y caminar, según se tolerara el dolor. Silla de rueda y andador fueron la orden del día.

Dos días después, pasó el Huracán Irma por Puerto Rico. En casa tuvimos la dicha de que no sufrimos daños, excepto que se volaron varios tapa techos de la terraza. 

Pero estuvimos 5 días sin luz. Y hubo MUCHOS daños en el resto de Puerto Rico. De nuevo, tuve la dicha que mi jefe, Carlos Argomániz de Ten Marketing Group y uno de los mejores seres humanos que he conocido, me había prestado una planta electrica portátil del negocio. Eso me ayudó con la nevera y a dormir con abanicos. Yadira estaba encamada casi siempre y no podía ayudar mucho en la casa. Pero fueron días fuertes, de mucho gasto en gasolina para la planta, y ansiedad por que las cosas mejoraran.

Y luego vino el Huracán María… Este fenómeno se convirtió en un monstruo en cuestión de días. Lo que parecía ser una tormenta tropical desorganizada se convirtió en huracán Categoría 5, partió a Puerto Rico por el mismo medio como categoría 4, y ha causado una destrucción total de la cual nos tomará AÑOS recuperar. El huracán lo pasé solo con mis hijas pues mi esposa había viajado el día antes a Los Angeles. Admito que estaba BIEN FURIOSO con ella, pero con el tiempo fue mejor que se hubiera ido porque lo que sufrimos por acá fue mucho, y ella era quien me mantenía informado de lo que sucedía.

La noche que llegó el huracán fue una de bien poco sueño. A las 12:00 de la medianoche se llevaron la luz. Par de horas más tarde me despiertan los ruidos del viento y de arboles rompiéndose. Me levanto al otro día y un poco de agua se estaba metiendo por debajo de las puertas de la entrada y terraza; veo unos paneles solares en mi patio y pensé que eran de mi calentador solar (eran los de mi vecino)

Tratando de distraer a mis hijas con juegos de mesa, veía como el techo y las columnas de esa terraza se movían de lado a lado; pensé que la perdería y caería encima de mi guagua nueva, así que en un momento de break de ventolera, hice lo que no se supone que hiciera y salí afuera a mover carros para sacar la guagua. A las 10-11am ya estaba desesperado pues ese monstruo no paraba de soplar. Por fin en la tarde bajó todo, y vi que mi terraza terminó desplazada, pero nunca se me fue.

 

Todos los árboles de mi patio se cayeron

Pero por lo menos estábamos bien y teníamos techo. Hay tanta gente en PR que lo perdieron TODO…

Los días luego del huracán fueron difíciles. Los sistemas de telecomunicaciones colapsaron (y todavía no se han recuperado). Para poder hablar por teléfono con mi esposa tenía que subir a la colina donde estaba la casa club de la urbanización, y habían momentos que ni allí funcionaba. Los vecinos nos unimos mucho y nos ayudamos; creamos comunidad e inclusive hicimos una paellada el viernes en la noche:

Todo ese compartir era lo que me daba una semblanza de normalidad ante la situación que estabamos viviendo. El agua se nos fue el jueves (día antes de la paellada). La gasolina para los carros y planta eléctrica estaba escaseando. Bueno, llegó un momento en que mi freezer se convirtió en mi nevera pues solo podía prender la planta para el desayuno, para el almuerzo y para la cena. Dos veces otro de mis vecinos y yo nos lanzamos a buscar gasolina y luego de 2 horas regresamos con las manos vacías por las filas que habían. Varias veces tuve que hablarle fuerte a mis hijas porque se quejaban de lo que les cocinaba; no entendían que había que comer lo que sea pues no sabía cuando iba a poder ir a comprar más comida. El sábado estuve 6 horas esperando para conseguir agua potable en un pozo habilitado al lado de casa, y en esas 6 horas tuve que calmar ánimos de otras personas y ayudar a muchos a llenar y cargar sus contenedores de agua. Y al otro día, domingo, llegó el agua, jejeje. Aproveché que llegó el agua para lavar ropa a mano; aprendí al momento.

Lunes y martes fue lo mismo: traté de buscar gasolina y no encontré. Ya solo me quedaba un poco menos de la mitad de un container para el generador. El lunes el agua se fue de nuevo; parece que la estaban racionando. La desesperación y la ansiedad seguían aumentando. En realidad los únicos momentos buenos eran ver a las nenas jugando con sus amigas, y el compartir con los vecinos. Pero al momento en la noche de irse a acostar a dormir, todos los temores, ansiedades, etc. se apoderan de uno; casi no dormía.

Ese miércoles me levanté a las 4:40am para ir a buscar gasolina. No tenía con quien dejar las nenas, así que las levanté, les di desayuno, preparé lonchera con meriendas y arrancamos. La fila la comenzamos a las 5:40am y de seguro habían como 200-250 carros antes que el mío. Apagaba el carro cada vez que parabamos para ahorrar la gasolina pues solo tenía 1/8 de tanque. Y no prendía el aire acondicionado para ahorrar lo poco que me quedaba. Nos llevamos hasta unas bolsas plásticas por si teníamos que hacer las necesidades en el carro; mi chiquita intentó, pero por los nervios no pudo. A las 8 y pico de la mañana, nos enteramos que la gasolina en el puesto se había acabado, pero que esperaban que otro camión llegara más tarde. Ni modo, no me iba a salir de mi fila. Apagamos el carro, sacamos sillas de playa, y nos fuimos a la acera a esperar, pues dentro del carro el calor era infernal. Caminé hasta el puesto a comprar meriendas por si acaso, y a coger un poco de aire acondicionado. De vuelta conté los carros y eramos el 89. A la 1:30pm vemos el truck de gasolina pasar y empezamos a brincar y celebrar como si fuera Santa Claus. Nos montamos y a empezar a movernos poco a poco. Las niñas estaban tan cansadas que se quedaron dormidas con todo y calor.

Durante ese tiempo en lo que llegaba a la gasolinera, recibo una llamada de mi esposa de que consiguieron pasajes para irnos al otro día para Los Angeles. Estaba incrédulo y desconfiado. Las cosas estaban tan mal en Puerto Rico que no sabía si iba a pasar o no. La torre de control del aeropuerto estaba dañada y los vuelos comerciales no estaban entrando. Pero poco a poco me llegó la esperanza, empecé a llorar de la alegría, y a la vez de temor de dejar todo. 10 horas más después de haber comenzado a hacer la fila de gasolina pude echarle $30 a la guagua y empezar la odisea. Tenía que empacar temprano, antes de que oscureciera. Tenía que ir a la oficina de mi esposa a buscar documentos de ella, y por falta de telecomunicaciones ir a casa de Mami a pedirle que me llevara al aeropuerto. Y eso fue de los momentos más desgarradores en mi vida, cuando mami casi se desploma llorando cuando le doy la noticia, y me dice que no podía llevarme porque no iba a poder aguantar despedirse de mí, de sus nietas, sin saber cuando las volvería a ver. Le dije que no se preocupara, que yo conseguía uno de mis vecinos para que me llevara. De mi papá solo me pude despedir por teléfono; no pude darle un beso y un abrazo, ni sé cuando lo veré de nuevo.

Llegué a casa lloroso, con estrés de hacer maletas antes de que oscureciera, de que había que darle de comer a las nenas, con ansiedad por lo que venía. Dejarle saber a mis vecinos fue fuerte, y las amiguitas de las nenas empezaron a llorar. Karina y Alexandra ya habían sacado sus ropas días antes, y Karina esa tarde/noche me ayudó con la ropa de Yadira. La mía tendría que esperar al otro día.

No dormí casi esa noche, con mil cosas en la cabeza. Me levanté de la cama a las 4:45am, y tuve que levantar a Karina a que me ayudara pues no sabía cual ropa era cual de las nenas. Ella no se quejó nada y me ayudó un montón; Karina creció y maduró tanto en esos días… Pero bueno, estuve como 4 horas terminando de dejar todo lo más set posible en la casa, y con mucho dolor en el alma, pero a la vez con un chin de alivio y esperanza, nos despedimos de nuestro hogar y partimos al aeropuerto. Llegamos como 5 horas antes de nuestro vuelo, pues al no haber electricidad, el chequeo de maletas y eso podría tardar. Llevamos nuestras meriendas, agua, etc. y el calor estaba fuerte. Pero por fin, a las 3:30pm, con atraso de vuelo, logramos partir, y nuevamente lloré, escondido de mis nenas, cuando despegamos, sin saber cuando regresaría.

El atraso del vuelo causó que perdiéramos el connection flight a Los Angeles en Chicago. Pero al llegar, voluntarios de la Cruz Roja Americana nos recibieron y obsequiaron con muchos artículos de primera necesidad. Es increíble el trato que nos dieron, el apoyo y la solidaridad de esas personas. La aerolínea nos regaló vouchers para estadía y comida, y en parte fue bueno el atraso pues estábamos exhaustos. El arrival original iba a ser a la 1:30am a Los Angeles. Nos acostamos (nuevamente mi ansiedad no me dejó dormir bien), nos levantamos temprano y caminamos (el hotel era en el aeropuerto) para tomar el avión que nos uniría nuevamente a Yadira.

No hay palabras para describir la alegría de por fin ver, abrazar y besar a mi esposa. Lloramos todos de alegría, de tristeza, de emociones encontradas. Pero por fin estabamos juntos, y ahora a ver lo que nos espera. Son cambios inesperados, sueños que por el momento se quedan atrás. No sabemos si las nenas podrán graduarse de la Academia San Ignacio, Karina no podrá actuar en su obra de Willy Wonka, Alexandra no estará tomando sus clases de gimnasia rítmica, y no sé cuando volveremos a ver a nuestra familia, a nuestras amistades, las nenas a sus amistades. Solicitamos, y nos concedieron, ayuda del estado de California (sí, cupones). Creamos una cuenta de gofundme (aquí el link) pues muchas personas nos preguntaban cómo podían ayudarnos.

Y quiero que sepan que mi relato de lo que vivíamos allá, a la hora de la verdad, es cómodo comparado con la situación de gran cantidad de Puertorriqueños que lo perdieron todo. Yo tenía mi casa, tenía la comunidad, tenía la planta eléctrica. Hay muchos que no tienen NADA. En la isla no hay luz, no hay agua potable, la gente muere y no hay quien pueda llevarse los cadáveres; hay familias enterrando a sus seres queridos en el patio de sus casas. Hay sectores de la Isla donde no habrá luz por un año. Por eso yo no tomé casi fotos de lo que veía a mi alrededor; también evito verlo en las redes sociales. Cada vez que veo algo me entra un temblequeo y me dan ganas de llorar. El show de SOMOS LIVE fue fuerte para mí. Lo viví en carne propia y prefieron recordar a Puerto Rico antes de Huracán María.

La Isla sufre, y al llegar acá sentí un deber inmenso por tratar de ayudar lo más posible. Por eso, ese fin de semana que llegué, y por 3 días más, fui voluntario con RS Events for Life, la fundación de Roselyn Sánchez, la cual organizó un supply drive para la Isla. Hasta mis nenas ayudaron:

 

Fue un honor el que me permitieran ayudarlos y aquí varias fotos de todo lo recogido y empacado:

Y de esa iniciativa me surgio una idea para ayudar a la Isla que compartiré mañana en otro post.

Dejar todo atrás no es nada fácil, máxime cuando hay personas que no están contentas con lo que hicimos al mudarnos acá repentinamente. Es fuerte, pero hay que echar para adelante y hay que ver esto como una nueva oportunidad. Para mí lo más importante son mis nenas, y honestamente temía por su seguridad y salud; me sentía impotente ante la situación. Estamos buscando trabajo, estamos viviendo en las casas de mi cuñada y de mi hermano, en maletas, pero esto nos va a fortalecer. Tenemos esperanza, tenemos la familia, tenemos el deseo de prosperar y echar pa’ alante. Vamos pa’encima, mi gente. Y cualquier persona que lea esto, de cualquier parte del mundo, solo les pido un pequeño favor: cualquier ayuda, cualquier oración, cualquier buena vibra que deseen enviar a nuestra bella Isla, haganla. La necesitamos. #PuertoRicoselevanta

Es Hora de Creer en Ti

Ayer lunes, 29 de junio de 2015, se hizo un anuncio en Puerto Rico que no debió sorprender a nadie. La situación económica del país está terrible, y los pasos a tomar no son nada agradables. Y, honestamente, no sé si el gobierno los tomará porque allí las decisiones se toman para ganar votos, no por lo que necesite el país. Pero no voy a entrar en politiquerías; no es el punto. El punto es: ¿qué vas a hacer TÚ al respecto?

En febrero del año pasado publiqué algo similar cuando declararon nuestros bonos chatarra. Y hoy, luego de la noticia de ayer, sigo pensando de la misma manera.

Tienes 2 opciones: quejarte y quejarte, echar culpas, asustarte, desesperarte, maldecir al gobierno y todo lo que conlleva ese negativismo y pesismismo (lo que está haciendo el 98% de las personas ahora mismo), o ser optimista, mantenerte positivo y evaluar las opciones y oportunidades que esto representa para ti (lo que hace el 2% de las personas en el mundo entero). Para mí es sencillo: escojo la 2da opción.

Vienen momentos difíciles, lo sé. Pero en mi caso particular, veo una buena oportunidad de crecimiento. ¿Por qué?

1. Pase lo que pase, necesitamos velar bien nuestra salud. Necesitamos alimentarnos, necesitamos ejercitarnos, necesitamos prevención de enfermedades. Con los cambios que vienen, imagínate como aumentarán tus gastos médicos si por no prevenir, o tomar acción desde ya, tienes que estar en tratamientos médicos debido al sobrepeso, ya sea por diabetes tipo 2, colesterol alto, alta presión, problemas respiratorios, hígado, dolores en espalda, rodillas, etc. Cada año que pasa sigue aumentando el problema de obesidad y sobrepeso en Puerto Rico y Estados Unidos. Yo ofrezco una solución a esto. Es cuestión de compartirla y orientar a más personas.

2. La segunda es más obvia para mí. Entiendo que más personas van a estar buscando maneras de ahorrar o generar ingresos adicionales para contrarrestar los incrementos en gastos, en pérdidas de empleo o en horas laborables pro recortes que hagan las compañías. De nuevo, yo ofrezco una solución. Yo empecé como Coach hace 5 años por eso mismo: lo que generaba con mi salario no era suficiente. Comencé como Coach a tiempo parcial para tener un dinero extra que me permitiera pagar más cuentas, tener una cuenta de ahorro, ofrecerle a mis hijas una buena educación. Como Coach, uno es su propio jefe, por lo cual uno determina cuánto tiempo, empeño y esfuerzo le vas a dedicar al negocio. Por lo tanto, sabiendo lo que viene por ahí, me toca a mí ofrecer más esta oportunidad. Entiendo que más personas van a prestar atención y considerarla.

¿Ves? No es momento de desesperarse, de creer que es el fin del mundo. Es en momentos como éstos que muchas personas se crecen, deciden sacar ese líder innato que tienen escondidos, deciden formar parte del 2% de la población y echar pa’lante.

Evalúa tu vida, evalúa tus destrezas y fortalezas. Evalúa que oportunidades puedes considerar en las cuales esas destrezas y fortalezas te pueden beneficiar y puedes sacarle provecho. Decide trabajar más en tu desarrollo personal, en cómo puedes añadir más valor en la vida de los demás. No dejes que el pesimismo, el cinismo, el negativismo te domine. Enfrenta estos nuevos retos con la mente en alto y piensa “Yo puedo”.

Yo voy a ti.

Energía Increíble en el Beachbody Super Fit Club

Cuando más de 400 personas se reúnen en un mismo lugar, todos con la mentalidad de mejorar su salud y de ayudar a otros a alcanzar sus metas de salud, la vibra y la energía positiva se multiplica y se contagia.

El pasado sábado, 20 de julio, eso fue lo que sucedió en el evento de Beachbody. Me encanta cuando hacemos estos eventos. A veces puede ser un poco estrésico el proceso de planificación, saber si la gente vendrá o no, pero al final vale la pena.

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Este Super Fit Club fue distinto al que hemos hecho en otras ocasiones. Decidimos hacer unos cambios en la agenda regular. Primero, quisimos dedicarle un tiempo al entrenamiento para los Coaches. Es importante que todos podamos dar el mejor servicio a nuestros clientes, y trabajar adecuadamente el negocio.

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La parte mía fue hablar sobre la importancia de demostrar que los productos de Beachbody funcionan.

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Mi transformación fue hace 3 años, y aún tengo igual o mejores resultados que antes. La consistencia en seguir con mi disciplina tanto en nutrición como ejercicios, gracias a los productos de Beachbody, son vivo ejemplo del éxito de estos productos.

Para esta actividad nos visitaron Jeremy Redd, Director Regional del Mercado Hispano, a quien tuve el honor de traducir durante la actividad.

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Jeremy nos habló sobre los planes nuevos de Beachbody, y celebró los resultados que ha tenido Puerto Rico con esta compañía. También estuvo con nosotros Louis Ross, Director de Coach Relations y Servicio al Cliente, a quien tengo el honor de llamar panita fuerte. Ese wikén me lo llevé a Bahía Urbana a janguear con música en vivo al aire libre.

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Luego del entrenamiento para los coaches, abrimos las puertas al púnlico en general. Allí nuestros invitados conocieron un poco mas sobre la oportunidad y los beneficios de ser Coach de Beachbody, y probaron los distintos sabores de Shaekology.

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¿Y como finalizamos el día? Pues haciendo en vivo la rutina de Cardio de Focus T25:

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Claro, la foto se ve cool, pero chequea este video. Me fui entre medio del público. Tuve suerte de no coger un cantazo:

Y mira cómo celebra todo el mundo cuando acaban el programa:

No hay nada como participar de uno de estos eventos. El próximo se celebrará el sábado, 10 de agosto, de 10am a 1:00pm en el Hotel Caribe Hilton en San Juan. Aquí el link del evento: https://www.facebook.com/events/171810026334762/

Estoy aquí para ayudarte a alcanzar tus metas de salud. Suscríbete al blog o escríbeme si deseas ayuda! Te espero el 10 de agosto.

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